Llega el buen tiempo, y con ello las plantas que vuelven a brotar, la flor que vuelve a dar color al paisaje y el renacer de la vida tras el duro invierno. Sin embargo, es muy importante el mantenimiento de jardines en Sevilla para garantizar que nuestro jardín luce colorido y fuerte todo el año.

Hoy te contamos qué tipos de abonos existen y cómo y cuándo utilizarlos.

Las épocas idóneas para abonar son primavera, verano y otoño, ya que durante esos meses las plantas experimentan un crecimiento mucho mayor que en invierno al haber más horas de sol.

Los tipos de abono se dividen en orgánicos y en minerales o químicos.

Dentro de los abonos orgánicos nos encontramos con el estiércol –deyecciones animales-, el compost –material obtenido a partir de restos vegetales y materias orgánicas-, la turba –ceniza y agua-, y extractos húmicos –ácidos de origen natural.

Por otro lado, tenemos los abonos minerales o fertilizantes químicos. Existen los convencionales, los organominerales –una mezcla de los orgánicos y los minerales-, los de lenta liberación, los foliares –aplicados sobre el follaje de la planta-, y los correctores de carencias –los cuales se utilizan para una necesidad en concreto, por ejemplo hierro.

El uso del abono aconsejable para el mantenimiento de jardines en Sevilla es el de la combinación de orgánicos y minerales o químicos. El abono orgánico mejora mucho la tierra a largo plazo, pero su aporte nutriente es lento y escaso. El abono mineral o químico no mejora el suelo como el orgánico, pero aporta nutrientes de forma más inmediata.

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